Convent of San Pedro Mártir

El convento dominico fue trasladado en 1407 desde su ubicación extramuros a las casas donadas por doña Guiomar de Meneses. Sucesivas y rápidas transformaciones y ampliaciones, lo transformaron en uno de los espacios religiosos más grandes de la ciudad, lindando directamente con el convento de la Madre de Dios y la iglesia de San Román. Esta iglesia medieval obligó a emplazar la portada de la iglesia conventual en un espacio estrecho.

La antigua iglesia de los dominicos, de estilo clasicista, se debe a Nicolás de Vergara el Mozo, continuada por Juan Bautista Monegro y terminada en 1628. La portada es de estilo muy clásico, con la estatua de San Pedro Mártir, flanqueada por las representaciones de la Fe y la Caridad, del escultor Jacques Roy, que recuerdan la esterilidad de la fe sin el apoyo de buenas obras. La iglesia cuenta con tres naves con coro en alto y presbiterio plano. En el crucero sorprende una magnífica bóveda de media naranja sobre pechinas. El retablo ofrece un conjunto de pinturas realizadas por el fraile dominico Juan Bautista Maino, y con esculturas de Giraldo de Merlo. En esta iglesia fueron enterrados el poeta Garcilaso de la Vega y su padre.

También llegaron a esta iglesia los sepulcros procedentes del desaparecido convento del Carmen Calzado, de los señores de Fuensalida, los condes de Mélito y los de Cifuentes. La primera de las parejas inspiró la leyenda "El beso" de Gustavo Adolfo Bécquer. Todas las figuras aparecen en actitud orante. Es distinto el sepulcro con figura yacente de María de Orozco, conocida como "la Malograda" por su temprana muerte, allá en el siglo XIV.

El convento en su época de mayor esplendor llegó a extenderse a lo largo de las calles de San Clemente y San Pedro Mártir e incluso saltar por encima de la calle con un cobertizo de dos tramos o pasadizo. Por este motivo la iglesia que se extiende entre las citadas calles, tenía que estar abierta de sol a sol, para facilitar el paso de los viandantes. El edificio posee tres claustros: del Silencio, el Real y el de los Naranjos, situado en el lado de la epístola de la iglesia.

El claustro Real se distingue por la esbeltez de sus tres alturas, según las trazas de Alonso de Covarrubias. La arcada inferior es de medio punto, con espejos de piedra negra en las enjutas, muy propia de este arquitecto. Las galerías superiores son dinteladas, utilizando la característica zapata alcarreña sobre los capiteles jónicos. El edificio tuvo usos diversos tras la desamortización, como Museo, Panteón de Toledanos Ilustres y a mediados del siglo como centro de beneficencia.

En los años 1992-1993 se realizaron importantes obras de remodelación e integración del convento dentro de las nuevas estructuras de la Universidad de Castilla-La Mancha. Muy recientemente se ha restaurado el convento de la Madre de Dios incorporándolo a la universidad, dejando al descubierto partes del subsuelo de las edificaciones primitivas.

Este sitio usa cookies de navegación, que recogen información genérica y anónima, siendo el objetivo último mejorar el funcionamiento de la web. Si continuas navegando, consideramos que aceptas el uso de cookies. Más información sobre las cookies y su uso en POLITICA DE COOKIES