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¡Cómo se recreaba España en los finales de los cincuenta cuando "FEDE" decidía escaparse del pelotón subiendo los Pirineos y ganaba veinte minutos, veinte, sobre sus seguidores! ¡Y cómo sufríamos cuando, una vez en la cima, se detenía y esperaba al resto de los cansinos ciclistas tomándose un helado! ¿"Por qué no sigue"?, se preguntaba toda España. Siempre ganaba el premio de la montaña, y como en 1959 no se detuvo se hizo con la montaña y con la Vuelta francesa toda, y España toda salió a recibirle, y Toledo entero se engalanó para agasajar al héroe y le dedicó la plaza de la Magdalena, donde hasta su reciente jubilación estaba abierta su tienda de bicicletas.
Fede, como se le llama cariñosamente en Toledo, nacío en una familia humilde cerca de Val de Santo Domingo, el 9 de julio de 1929. Su perfil humano lo trazó Alfonso Martínez Garrido que tomamos del Diccionario de Moreno Nieto: "Bahamontes es un personaje tan teatral como humano, tan novelesco como heroico, con características inconfundibles, que, si en unas ocasiones apuntaron hacia la comedia, en multitud de otras oportunidades rondaron muy cerca del drama. A sus triunfos les acompañaron multitud de golpes bajos. [...] Venció cuando nadie lo esperaba, y fue derrotado cuando de él se esperaba todo. Era, en definitiva, -y es-, un español con las mayores virtudes que puedan extraerse de la tierra, y acaso también con todos los defectos que caracterizan a la raza. No obstante ello, a Bahamontes se le calificó en su tiempo como uno de los tres mejores ciclistas del mundo, y mayores hubieran sido sus victorias si los dos hombres que aprendieron a comprenderle hubieran llagado antes a su vida profesional".
Tiene en su haber multitud de premios y victorias conseguidas, pero también la espina compartida por todos los aficionados- de no haber ganado la vuelta a España. |
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