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Este artista toledano es el primer escultor de vanguardia que dan las Artes Plásticas de Castilla-La Mancha. La naturaleza le dotó de una insólita capacidad intuitiva y de una inteligencia poética extraordinaria. Nació en Toledo (8 de abril, 1895) en casa humilde. De niño trabajó en una panadería, fue porquero, aprendiz en una herrería y zapatero.
Se inicia en el arte a principios de los años veinte y ya en 1925 participa en la Exposición de Artistas Ibéricos con nueve esculturas. Por aquellos años, el arte en España se encontraba en un momento de inflexión, y Alberto Sánchez lo anotó así: "Yo quería hacer un arte revolucionario que reflejase una nueva vida social, que yo no veía reflejada plásticamente en el arte de los anteriores periódos históricos, desde las cuevas de Altamira hasta mi tiempo". Eran los orígenes de las vanguardias y de la literaria generación "del 27", con la que entronca también este escultor toledano. Alberto se presenta entonces como un artista crítico y radical, muy interesado en las propuestas cubistas y surrealistas. Ejemplo de ello es su Maternidad. Sin embargo, su decisión de permanecer en Madrid mientras la vanguardia se afincaba en París, marca el rumbo de su vida. En el año 27 funda con Benjamín Palencia la Escuela de Vallecas, "con el deliberado propósito diría A. Sánchez, de poner en pie el nuevo arte nacional que compitiera con el de París", en un intento por "llegar a la sobriedad y sencillez que nos transmitían las tierras de Castilla".
En 1931 publica en la revista Arte "Palabras de un escultor", auténtico manifiesto de la poética de Vallecas. Durante la República, impregna en sus esculturas las connotaciones revolucionarias del momento. Participó en 1937 en la Exposición Internacional de París con su escultura El Pueblo Español tiene un camino que conduce a las estrellas, de doce metros y medio de altura, interpretada como un camino rural castellano que, perdido en el horizonte, se verticaliza y alcanza las estrellas.
En 1938, es enviado a Moscú por el Gobierno de la República para dar clase de dibujo a los niños españoles del exilio. Allí se dedica a la escenografía y decoración para la puesta en escena de obras de Cervantes, de Lope de Vega, Alarcón, García Lorca... Y en ese exilio permaneció hasta su muerte, el 12 de diciembre de 1962.
En 1970 se realiza en Madrid la Primera Exposición Antológica de su obra, y en 1974 se crea la Fundación Alberto Sánchez, con una exposición permanente de su obra en Madrid y otra que recorre España. La ciudad de Toledo le distinguió con el nombramiento de "Hijo predilecto" en 1995. |
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