Personnalités

Muchos son los que han pasado por Toledo, dejando un poco de sí mismos en la Ciudad, e impregnándose de su escencia. 

A algunos de ellos Toledo les vió nacer, otros la elegieron para realizar sus profesiones y algunos como simple destino de recreo. De todos ellos, personajes ilustres que están, estuvieron y estarán siempre relacionados con la ciudad imperial, algunos además de su paso legaron a la ciudad su ilusión artística, otros la embellecieron o más bien la remodelaron a su antojo, en unos versos o en unos óleos, pero sin perder nunca de vista quién era ella: Toledo.

Alberto Sánchez

Alfonso VI de Castilla

Alfonso X

Cabe decir que este rey protegió e impulsó las artes, la ciencia y la literatura, que trasladó a Toledo las Ordenanzas que los hebreos tenían establecidas en Córdoba desde el siglo X y que compuso el código de la legislación española, conocido desde el siglo XIV como Libro de las Leyes o de Las Siete Partidas.

Su notable afición por la ciencia y la literatura hace florecer culturalmente la corte. Es cierto que el proceso de la reconquista se vio frenado durante este reinado. Protegió y alentó la traducción al romance de las obras antiguas, lo que vino a llamarse Escuela de Traductores, y su acción supervisora fue decisiva en la fijación del castellano -tomando como modelo su modalidad toledana- y su predominio entre las otras de España, gracias a lo cual la prosa alcanzó verdadero nivel literario. Y una vez fijada la lengua, la erigió en oficial. También ordenó verter al español el Calila e Dimna, Las Etimologías de San Isidoro, los cuatro libros de Ptolomeo, los Cánones astronómicos de Albatenio, el Corán y diversos libros de la Biblia, y los Libros de Ajedrez y Dados et Tablas, entre otros.

Otra gran innovación es su amplio proyecto historiográfico, primero la inconlcusa Estoria de España que cede ante la universal General e Grand Estoria, cuyas seis partes conservadas alcanzan hasta la época de la Virgen.

Sintió este rey también una suprema afición por la poesía que, tradicionalmente se componia en gallego, lengua en que el rey escribió las Cantigas de Santa María.

El, siempre que concedía privilegios a la ciudad, incluía el siguiente texto: "E porque nascí en Toledo, tengo a bien conceder este privilegio".

Benito Pérez Galdós

El hecho de traducir Pickwick papers de este escritor inglés, le ayudó en su característica capacidad de presentar la sociedad en toda su complejidad. Galdós marca un cambio profundo en la narrativa española, liberándola del romanticismo y del realismo castizo.

No cabe duda de que Toledo ejerció en el ánimo de Galdós un gran atractivo, donde encontró el escenario idóneo, amén de Madrid, para el desarrollo de sus novelas, en las que la ciudad se convertirá en tema, protagonista o marco esencial y necesario. Estas novelas son El audaz (1871), Los Apostólicos (1879), Un faccioso más y algunos frailes menos (1879) y Ángel Guerra (1891). Para elaborar esta última novela pasó largas temporadas en Toledo estudiando la historia de la ciudad, su morfología y su enmarañada estructura del natural, ayudado por el famoso cervantista Navarro Ledesma y el gran pintor de Toledo, Ricardo Arredondo.

A instancias de Gregorio Marañón, en abril de 1923 se colocó una lápida en la casa de la calle de Santa Isabel, donde Galdós escribió Ángel Guerra, con la participación de Ramón Pérez de Ayala y otros grandes escritores venidos de Madrid.

Cardenal Pedro de Tavera

Este prelado de reputada fama había nacido en Toro en 1472. Fue Consejero de la Inquisición desde 1506 por designación del Rey Católico, y premado por u labor de revisor y oidor de la Cancillería de Valladolid con la cátedra de obispo de Ciudad Rodrigo. Muerto el católico Fernando, acudirá al reino de Portugal para tratar de un doble matrimonio: el de Carlos I con la princesa Isabel y el del rey luso D. Juan con la hermana del emperador, Catalina. Ostentará también la silla de Santiago y la presidencia del Consejo de Castilla durante quince años, donde se distinguió por defender los intereses de esta región frente a la expansionista política imperial. En 1534 fue elevado a la dignidad de arzobispo de Toledo.

En la catedral culminó la obra de su predecesor con el traslado de los cuerpos reales a la recién construida Capilla de los Reyes Nuevos. En 1539 emprendió las obras en el coro alto; luego la decoración interior de la puerta de los Leones; encargó la gran reja del coro, mientras Villalpando realizaba la del presbiterio. Reformó los palacios arzobispales y construyó, bajo la torre, la capilla de San Juan Bautista, obra de Covarrubias, para ser enterrado en ella, aunque después cambió el lugar de su última morada y la fijó en el presbiterio, frente al sepulcro del cardenal Mendoza. Pero tampoco descansa ahí.

La magna obra del cardenal en Toledo se halla extramuros: el Hospital de San Juan Bautista, hoy conocido como Tavera o Afuera, en los terrenos que le concedió en 1541 el Ayuntamiento.

Murió en Valladolid, donde celebraba las exequias de la princesa María Manuela de Portugal, primera esposa de Felipe II, fallecida al dar a luz al malogrado infante Carlos. Su tumba en el centro de la iglesia del Hospital, es una obra maestra del gran escultor Alonso de Berruguete.

El Greco

Entre 1577 y 1579 realizó el Expolio para la sacristía de la catedral de Toledo. Ese año Felipe II le encarga el San Mauricio para El Escorial, cuadro que no respondió a las expectativas religiosas del prior Jerónimo, con lo que se cerró la posibilidad de que trabajara en la corte. Aquí, en Toledo, entre 1586-88 pintó para la iglesia parroquial de Santo Tomé su obra maestra, el Entierro del Señor de Orgaz, con una impresionante serie de retratos, profundamente observados en lo psicológico y en lo físico, en la parte baja, y cierta acritud y violencia en la interpretación de lo celestial. A partir de esta obra, el Greco se lanzó hacia una fuerte expresividad que le lleva a penetrar de lleno en el ideal espiritual que agitaba la conciencia española del momento.

Ahora serán frecuentes cuadros devotos con novedades iconográficas y abundantes éxtasis y arrebatos místicos. El artista se va alejando de la realidad, de lo contingente, y se orientó hacia lo visionario y espiritualizado. Serán ahora rostros apasionados y cuerpos que cada vez se alargan más para crear un mundo propio e ideal.

Su colorido se limita a una escala reducida y carece casi siempre de matizaciones. Prefería colores duros, azules fríos, amarillos y verdes, malvas y violetas, que se convierten en reflejos del espíritu que los anima. Desde finales de 1596 pinta varios retablos: el del Colegio de Doña María de Aragón, en Madrid, de Villanueva y Geltrú y de Bucarets, y el de la capilla de San José, de Toledo. Y en Toledo creó un taller para la reproducción de originales suyos, especialmente santos y apóstoles, para acomodarse mejor a un mercado de precios bajos.

A principios del XVII, creó sus retratos más íntimos y maravillosos, como el del Cardenal Niño de Guevara o el de Fray Hortensio F. Paravicino, y desarrolló una fase final en que pinta con pincelada larga y busca la extrema movilidad y expresión. A ella corresponde el San Bernardino, varios apóstoles, el conjunto del Hospital de la Caridad, en Illescas, y cuadros de temas profanos, como el Paisaje de Toledo, visión de la ciudad entre sueño y realidad, hasta llegar a la plena abstracción en la Visitación.

En el Hospital de Tavera se conserva su escultura del Cristo Resucitado, aunque como escultor tuvo una actividad muy limitada. Se conoce que tuvo una rica vida intelectual en Toledo. Góngora vino a verle y luego le tributó homenaje póstumo. Sus obras toledanas están repartidas entre la Catedral y el Museo del Greco, con dos de las tres colecciones completas del apostolado, junto con otros cuadros, la iglesia de Santo Domingo el Antiguo, donde se conservan incluso contratos y diseños manuscritos de la obra realizada, el Museo de Santa Cruz, la capilla de San José, Hospital de Tavera, con el estremecedor retrato póstumo del Cardenal y su iglesia, donde es autor del altar. Incomprendido y menospreciado durante mucho tiempo, como su amada Toledo.

Con su reivindicación desde el último tercio del siglo XIX se reivindicó también para el arte la ciudad. Toledo y su pintor entrañablemente unidos para siempre.

En la imagen de la izquierda, vemos la cara de El Greco (pues no se conservan muchas auténticas de su rostro) personificado en la?ficción por Nick Ashdon, actor que ha dado vida al genial pintor en la primera película que se realiza sobre el cretense, rodada en gran parte en la ciudad de Toledo.

Federico Martín Bahamontes

¡Cómo se recreaba España en los finales de los cincuenta cuando "FEDE" decidía escaparse del pelotón subiendo los Pirineos y ganaba veinte minutos, veinte, sobre sus seguidores! ¡Y cómo sufríamos cuando, una vez en la cima, se detenía y esperaba al resto de los cansinos ciclistas tomándose un helado! ¿"Por qué no sigue"?, se preguntaba toda España. Siempre ganaba el premio de la montaña, y como en 1959 no se detuvo se hizo con la montaña y con la Vuelta francesa toda, y España toda salió a recibirle, y Toledo entero se engalanó para agasajar al héroe y le dedicó la plaza de la Magdalena, donde hasta su reciente jubilación estaba abierta su tienda de bicicletas.

Fede, como se le llama cariñosamente en Toledo, nacío en una familia humilde cerca de Val de Santo Domingo, el 9 de julio de 1929. Su perfil humano lo trazó Alfonso Martínez Garrido que tomamos del Diccionario de Moreno Nieto: "Bahamontes es un personaje tan teatral como humano, tan novelesco como heroico, con características inconfundibles, que, si en unas ocasiones apuntaron hacia la comedia, en multitud de otras oportunidades rondaron muy cerca del drama. A sus triunfos les acompañaron multitud de golpes bajos. [...] Venció cuando nadie lo esperaba, y fue derrotado cuando de él se esperaba todo. Era, en definitiva, -y es-, un español con las mayores virtudes que puedan extraerse de la tierra, y acaso también con todos los defectos que caracterizan a la raza. No obstante ello, a Bahamontes se le calificó en su tiempo como uno de los tres mejores ciclistas del mundo, y mayores hubieran sido sus victorias si los dos hombres que aprendieron a comprenderle hubieran llagado antes a su vida profesional".

Tiene en su haber multitud de premios y victorias conseguidas, pero también la espina compartida por todos los aficionados- de no haber ganado la vuelta a España.

Félix Urabayen

Ejemplo de escritores y artistas que sin haber nacido en Toledo, la hicieron propia, y como a tal la sintieron y la amaron. Llegó Félix Urabayen a Toledo en 1911, movido posiblemente por sus inquietudes artísticas y por el reclamo que para la ciudad ejercía el descubrimiento de El Greco, para ejercer como catedrático de literatura en la Escuela Normal del Magisterio, de la que habría de ser su director desde 1931 hasta julio de 1936. Entre el claustro de profesores, se encontró con la toledana Mercedes Priede, profesora de Física, hija de los dueños del mítico Hotel Castilla, con la que luego se casaría sin aviso a las familias.

En Toledo se hizo novelista, estampista y ensayista y es, sin lugar a dudas, el que más sistemáticamente ha escrito sobre Toledo. Varios temas locales aborda Serenata lírica a la vieja ciudad (1928), Por los senderos de mundo creyente (1928) contiene una magistral imágen de las cinco naves de la Catedral toledana. De sus más de ochenta estampas literarias publicadas a nivel nacional en el diario madrileño El Sol, fundado por Ortega y Gasset, sesenta versan sobre Toledo y su provincia. Casi todas fueron recogidas en Vida ejemplar de un claro varón de Escalona (1926), Vidas difícilmente ejemplares (1931) y Estampas del camino (1934). Las restantes veinte aparecieron mucho más tarde en Navarra, como Los folletones en "El Sol" de Félix Urabayen (1983), reunidas y prologadas por su sobrino, el profesor Miguel Urabayen.

Literariamente fue el único que ha ofrecido una nueva interpretación literaria de la ciudad más allá de Galdós. Supera la visión realista de Toledo, como escenario de la intriga, mediante una interpretación simbólica de la ciudad, convertida en protagonista. Así, la simbolizará en tres hermosas mujeres de la trilogía que dedica a Toledo: Toledo: Piedad (1920), joven y austera toledana, vestida de negro, es la ciudad recién descubierta, triste y mortecina, aún capaz de revitalizarse; Toledo la despojada (1924), es Doña Luz, mujer otoñal, cuya hermosura y riquezas son expoliadas por sus pretendientes y falsos amigos, como lo era la ciudad de sus tesoros artísticos, vendidos al mejor postor. La tercera es Leocadia, en Don Amor volvió a Toledo (1936), deseada e incomprendida por sus sucesivos amantes, representantes de todas las razas que pretendieron adueñarse de la ciudad. Su amor feliz por un ingeniero que pretende para hacer fructíferas las aguas del Tajo y crear una ciudad moderna, acaba en tragedia, porque las fuerzas vivas se oponen al proyecto industrial y dejan morir a Leocadia.

Comprometido por su amistad con Manuel Azaña con la causa republicana, se presentó Urabayen a las elecciones por el Frente Popular, aunque su verdadera vocación era la docencia y la preparación de los maestros rurales para elevar el nivel de instrucción del pueblo llano.

A terminar la Guerra Civil rechaza la posibilidad de exiliarse en México, para volver a Toledo, pero su aventura política le cuesta el encarcelamiento, lo que en pocos años precipita su muerte en 1943.

Francisco Cervantes de Salazar

(Toledo, ¿1514?-México, 1575) Estudia en Salamanca, es discípulo de Luis Vives. Se relaciona con Hernán Cortés y un alto funcionario del Consejo de Indias, lo que le incia a viajar a la Nueva España en 1551. Dos años más tarde pronuncia el discurso inaugural de la Real y Pontificia Universidad de México, donde es profesor de retórica luego rector. Como ejercicio para su estudiantes escribe en latín la obra dialogada, tan de su época México en 1554. Su Túmulo imperial (1560) es la relación de las honras fúnebres realizadas en México por el emperador Carlos V, con poemas alegóricas y alabanzas propias de estos textos. Crónica de la conquista de la Nueva España es una exaltación de la gesta de Hernán Cortés. El filólogo José Luis Madrigal le atribuye la autoría de El Lazarillo de Tormes, basándose en un minucioso estudio lingüístico comparativo de la Crónica y la novela picaresca, así como en la relación epistolar del el editor del Lazarillo, el cosmógrafo de la Corona , Juan López Velasco, y la influencia ideológica de su maestro, el humanista toledano Alejo Venegas.

Francisco de Rojas Zorrilla

(Toledo, 1607-Madrid, 1648) vivió en Madrid, pero parte de sus estudios de Humanidades realizara en Toledo. La consideración personal del rey Felipe IV le permite estrenar en 1633 en su corte en el Pardo, la comedia Persiles y Segismunda , inspirada en la obra de Cervantes, así como inaugurar el Coliseo de El Buen Retiro con Los bandos de Verona. Como otros autores de la época, escribió muchas obras: tragedias, autos sacramentales y, sobre todo, comedias, en las que destaca por su maestría. En Entre bobos anda el juego o Don Lucas del cigarral pinta a un hidalgo toledano. Esta obra fue inspiración para autores franceces y españoles, incluida una zarzuela ya en el siglo XX. También refleja ambientes toledanos en Obligados y ofendidos.

Cuando el rey le concede el hábito de Santiago, desde Toledo llegaron informes desfavorables vinculándolo con moriscos y ascendencia judaizante, pero el rey encargó a Quevedo continuarlos y, finalmente en 1646 el dramaturgo obtuvo su cruz. Murió a la edad de 40 años en 1648. Sus obras se mantuvieron en escena hasta bien entrado el siglo XVIII. El actual teatro, inaugurado el 1878 en el lugar del antiguo corral de comedias del Mercado de las Frutas, lleva su nombre.

Garcilaso de la Vega

(1503-1536) Ha pasado a la posteridad como prototipo del caballero renacentista, según el modelo propuesto por Castiglione en El Cortesano: heroico soldado, exquisito cortesano, ávido lector y refinado poeta.

Su corta vida transcurrió durante la primera parte del reinado de Carlos I, cuya causa y razón defendió en todo momento, incluso frente a los comuneros castellanos. Contrajo matrimonio concertado por el Emperador y fue regidor en Toledo. Asistió en Roma a la coronación de Carlos I, visitó Francia y en 1531 fue desterrado a una isla del Danubio y después a Nápoles, por haber asistido al matrimonio secreto, no autorizado por el Emperador, de un sobrino suyo, hijo de un hermano que fue comunero.

Era muy apreciado ya en vida como poeta, a pesar de ser tan escasa su obra literaria, considerada como ejemplo de clasicismo renovado. Fue el primero y más grande de nuestros clásicos en marcar una ruptura formal y temática con la Edad Media , basada en el romance y poema épico. Garcilaso introduce las estrofas y los metros italianos, como el soneto, de manera definitiva y el endecasílabo, y la ideología petrarquista. Su obra poética gira en torno a la milicia y a la vida amorosa que apresuradamente le tocó vivir. La deliberada selección del vocabulario logra una expresión cortesana, elegante, sonora y rica en matices, sin desdeñar refranes ni elementos populares.

Su prematura muerte le otorgó el mismo tratamiento que tuvieron las grandes obras latinas, pues su poesía apareció reunida en ediciones anotadas y comentadas por el poeta sevillano Fernando de Herrera y por el humanista Francisco Sánchez de las Brozas. Lo mismo sucedió con la obra de Góngora, muerto en 1627.

En Toledo tiene una estátua enfrente de la Iglesia de San Pedro Mártir, lugar de su enterramiento.

Gregorio Marañón

Nació en Madrid el 19 de mayo de 1887, ciudad donde falleció el 27 de marzo de 1960. Casado con Dolores Moya en 1911, tuvieron tres hijas y un hijo (Carmen, Belén, María Isabel y Gregorio).

Hombre austero, humanista y liberal, está considerado como uno de los más brillantes intelectuales españoles del siglo XX [cita requerida]. Además de su erudición, destacó por su elegante estilo literario. Hijo de un jurista, su madre falleció cuando él contaba con tres años de edad.

Lector impenitente, dominaba el inglés, francés y alemán. Conoció y trató de joven a amigos de su padre como José María de Pereda, Alfredo Vicenti, Marcelino Menéndez Pelayo y Benito Pérez Galdós.

Como otros intelectuales de su epoca se implicó politica y socialmente: combatió la dictadura de Primo de Rivera, apoyó en un primer momento la Segunda República, y se manifestó crítico con el comunismo, más adelante ante la deriva y el caos social que aconteció en aquel periodo histórico, condenó públicamente los atentados y la quema de iglesias, así como los excesos de ambos bandos durante el drama de la Guerra Civil, lo que puso en grave peligro su vida.

En la facultad de medicina tuvo cinco grandes maestros: Federico Olóriz y Aguilera, Santiago Ramón y Cajal, Juan Madinaveitia, Manuel Alonso Sañudo y Alejandro San Martín y Satrústegui. Especialista en endocrinología, fue uno de los precursores de esta especialidad, siendo catedrático de la misma en la Universidad de Madrid desde 1931. Fundador del Instituto de Patología Médica, presidente del instituto de Endocrinología Experimental y del Instituto de Investigaciones Biológicas, contribuyó a establecer la relación entre la psicología y la endocrinología.

Dirigió junto al Dr. Teofilo Hernando el primer tratado de Medicina Interna en España y su libro "Manual de diagnóstico etiológico" fue uno de los libros de Medicina mas difundidos en todo el mundo, por su novedoso enfoque en el estudio de las enfermedades y por sus infinitas e inéditas aportaciones clínicas. Pero si bien la huella de Marañón es imborrable en el plano de la ciencia, lo que hace eterna, universal y aún más singular su obra es el descubrimiento y "describimiento" del plano ético, moral, religioso, cultural, histórico... en definitiva "humano", que la acompaña.

Ingresó en cinco de las ocho Reales Academias españolas. Además de su dedicación en "cuerpo y alma" a la Medicina, escribió sobre casi todo: historia, arte, la cocina, el vestido, las masas... etc. y creó un género literario singular e inédito: "ensayo biológico", donde describe las grandes pasiones humanas a través de personajes históricos y sus características psíquicas y fisiopatólogicas: la timidez en su libro Amiel, el resentimiento en Tiberio, el poder en El Conde Duque de Olivares, la intriga y la traición política en Antonio Pérez, uno de los hacedores de la "leyenda negra" española, el "donjuanismo" en Don Juan, etc.

Existe un hospital en Madrid que lleva su nombre, una glorieta en el Paseo de la Castellana y una estación del Metro de Madrid, así como multitud de calles por toda España. Igualmente el Colegio Mayor de la Universidad de Castilla - La Mancha lleva su nombre.

En 1922, adquiere el "Cigarral de Menores" en Toledo, casa de recreo donde pasaría muchas horas de su vida y escribiría buena parte de sus obras, ganándose así ser uno de los "hijos adoptivos" de la ciudad.

Gustavo Adolfo Bécquer

(Sevilla, 1836-Madrid, 1870). Pasa en Toledo los años que siguen al derrocamiento de Isabel II. De su proyectada gran obra, Historia de los templos de España, sólo se publica el primer tomo, el correspondiente a Toledo. En su participación en las monografías como la de San Juan de los Reyes ya se perfilan los tomos simbolistas de su prosa. La inmensa importancia del Bécquer lírico no debe ocultar al Bécquer de las Leyendas que nacen de su interés por la literatura popular, varias de los cuales se hallan íntimamente relacionadas con Toledo. Fruto de sus tres primeros viajes es la leyenda Tres fechas.

El año de su propia boda, 1861, publicó La ajorca de oro, tan relacionada con la Virgen del Sagrario. La iglesia de San Pedro Mártir inspiró la leyenda de El beso. La rosa de la pasión y El Cristo de la Calavera recogen tradiciones toledanas más antiguas. En todas ellas se aprecia la capacidad de crear atmósfera de sobrenaturalidad con los recursos pictóricos de luces y sombras y de los sonidos, fruto de su educación artística muy completa. En Toledo es recordado en la calle de San Ildefonso, donde, según nuestra tradición, el laurel que asoma por la tapia fue plantado por sus manos. La calle de Los Bécquer, antiguamente de La Lechuga, indica, quizá erroneamente otro de sus lugares de estancia.

Jacinto Guerrero

Este ilustre compositor nació el 16 de agosto de 1895 en Ajofrín, en cuya iglesia parroquial era su padre sacristán, cantor y organista y director de la banda de música. Jacinto tocaba el armonio ya a los 9 años. Al morir su padre, se traslada la familia a Toledo e ingresa en el Colegio de Nuestra Señora de los Infantes como "seise". Durante un par de años es seminarista, pero empieza a tocar en un café de la calle "Hombre de Palo" y en las fiestas de los pueblos.

Poco después, es nombrado organista de la parroquia de San Justo. Compone un "Himno a Toledo", y el Ayuntamiento y la Diputación le conceden una beca para estudiar en el Real Conservatorio de Madrid. Y en Madrid trabaja como violinista en el teatro Apolo.

Su primer gran éxito llega en 1921, con el estreno de La Pelusa en el teatro La Latina, que se representara doscientas noches consecutivas. Muñoz Seca y otros dramaturgos le buscan para poner música a sus obras y comienza el éxito ascendente del maestro Guerrero.

La Alsaciana, su primera zarzuela, se estrenó con ruidoso éxito en el Tívoli barcelonés, y La Montería, Los Gavilanes, La fama del tartanero, El Huésped del Sevillano, y La Rosa del Azafrán, son zarzuelas emblemáticas en el repertorio del maestro toledano, siendo la dos últimas homenaje a su provincia natal.

Son los tiempos de la Dictadura de Primo de Rivera y el maestro de Ajofrín estrena una obra cada año. Viaja a París y en 1930 a Buenos Aires, en donde estrena la revista El sobre verde, género en el que también consigue resonantes éxitos. Otras obras más ligeras más conocidas son La blanca doble, Cinco minutos nada menos y La orgía dorada, algunas representadas más mil veces seguidos. También participó en las novedades como la partitura del anuncio de la muñeca Mariquita Pérez y la banda sonora de la primera película de animación, Garbancito de la Mancha.

Además de la actividad musical, construyó en 1933 el teatro y edificio Coliseum en la Gran Vía madrileña, ejemplo notable de Art Decó, dónde se ubica la fundación que lleva su nombre. También llegó a ser concejal del Ayuntamiento madrileño y presidente de la Sociedad General de Autores, para la que adquirió su actual sede en el famoso palacio modernista de Longoria.

Murió el 15 de septiembre de 1951. Lógicamente, lleva su nombre el Conservatorio Profesional de Música en Toledo, en la antigua parroquia de San Juan de la Penitencia.

Juan de Padilla

Héroe comunero y mártir de las libertades castellanas. Nació en Toledo en 1484. Se dedicó a la carrera de las armas y fue nombrado capitán de gentes de armas en agosto de 1518, a petición de su padre.

Enemistado con Carlos I al serle denegado el señorío de Peña de Martos (1519), se sublevó contra la política imperialista del monarca y, nombrado capitán de las milicias toledanas (1520), acudió a Segovia para ayudar a Bravo contra el alcalde Ronquillo. Después, fue designado capitán general por la Junta Santa de Ávila (1520), se apoderó de Medina y de Tordesillas, donde mantuvo una entrevista con la reina Juana.

Las rivalidades entre los comuneros dieron el mando supremo a Pedro Girón, quien traicionó la causa al pasarse al bando del emperador. Recuperado el mando militar, Padilla conquistó Ampudia y Torrelobatón, pero fue derrotado en Villalar, donde fue decapitado en 1521 el mismo año, con Bravo y Maldonado.

Mucho se ha escrito sobre su carácter: para unos fuerte como un vendaval y para otros, apocado y endeble, que se vio azuzado por el arrojo de su valerosa mujer doña María de Pacheco.

En cualquier caso, ocupa un lugar preferente en la historia de las libertades toledanas por su acendrado patriotismo y la resignación cristiana con que supo morir. Su casa fue demolida y sembrada de sal para que no pudiera producir ni aun hierbas silvestres, y como padrón de infamia, el alcalde Zumel mandó colocar una columna con un letrero infame en la antigua plazuela de los Tueros, lugar en el que se alzaban algunas casas de los Padilla.

El letrero fue retirado por el Emperador a instancias de Gutiérrez López de Padilla, hermano menor de don Juan.

Juanelo Turriano

Relojero e inventor al servicio personal del emperador Carlos V. Su artificio que logró subir el agua desde las márgenes del Puente de Alcántara hasta el Alcázar durante la segunda mitad del siglo XVI, fue el más famoso de cuantas maquinarias se proyectaron a tal fin a lo largo de siglo.

Se sabe que nació en Cremona y que murió el 13 de junio de 1585. Poco se conoce de su vida hasta la coronación en 1530 de Carlos I en Bolonia. Allí, conociendo las aficiones del de Gantes a las artes mecánicas, le obsequiaron con un extraordinario reloj astronómico que Giovanni Dondi construyera a mediados del siglo XIV y que yacía olvidado en Pavía. El Emperador mandó que fuese reparado con toda diligencia, mas nadie se atrevía a aceptar semejante empeño, salvo un oscuro y joven relojero recomendado por don Alonso de Ávalos, marqués del Vasto.

De este modo, pues, entró Giovanni Torriani al servicio de Carlos I, al que acompañó, incluso, a su retiro en Yuste, donde, creando ingeniosos inventos autómatas y bellos relojes, alivió y consoló en sus últimos años.

Fue invitado a permanecer en la corte al servicio de Felipe II, y en 1565 recibió el histórico encargo que le haría famoso para los tiempos.

La permanente falta de agua en la ciudad iba a ser vencida por Juanelo Turriano. No del todo, porque, si bien durante medio siglo, desde 1569 hasta1618 la ciudad de Toledo contempló, asombrada, cómo el refrescante líquido acudía desde el Puente de Alcántara hasta el punto más alto de la fachada norte del Alcázar sin necesidad de energía animal ni humana: la propia fuerza del río movía todo el ingenio, todo el artificio que tanto glosaron los poetas y escritores de la época, la ciudad no se benefició de ello.

Julio Rey

Gran competidor, en los Campeonatos del Mundo de 1997 fue octavo en la final de 10.000 metros, ya en el maratón ha sido subcampeón en 2003 y octavo en el del Mundial de 2005 celebrado en Helsinki. 

En los Campeonatos de Europa ha obtenido dos medallas de bronce en los maratones de 2002 y 2006.

En la edición del Campeonato de Europa de Munich 2002 partía como gran favorito, junto a los otros representantes españoles, pero Janne Holmen, un atleta finlandés semidesconocido y con una discreta marca se escapó del grupo en el km 2, llegando a tener una ventaja de 1´30 en el km 35, y consiguió ganar holgadamente. Hay que decir que en el momento de la carrera las condiciones climatológicas eran muy adversas, 15 grados, una humedad relativa del 95% y con lluvia, hecho que hizo creer al pelotón de corredores que la aventura de Holmen era poco menos que imposible.

Fue olímpico en Atenas en los Juegos Olímpicos de 2004, aunque sólo pudo ser 58° en el maratón(por necesidades corporales). 

Campeonatos del Mundo 

Plata en París 2003 

Campeonatos de Europa 

Bronce en Múnich 2002
Bronce en Göteborg 2006

Campeonatos de España 

Campeón de España de 10.000 metros en 1997
Campeón de España de cross en 1997 y 1998
Campeón de España de media maratón en 2004

 

María de Pacheco

Hija de don Iñigo López de Mendoza, cuarto duque del Infantado y quinto marqués de Santillana, conde de Tendilla y primer gobernador militar que había tenido Granada, y doña Francisca de Pacheco, hija del marqués de Villena, nació en los últimos años del siglo XV. Sus hermanos fueron el marqués de Mondéjar y Diego Hurtado de Mendoza, el escritor. Fue una de las primeras mujeres en seguir el movimiento intelectual promovido por Isabel la Católica, y Beatriz Galindo, preceptora de la reina y a quien se debe la frase que condensa el refinamiento humanista de "el buen gusto", Francisca de Nebrija, Lucía Medrano, Clara Chitera, etc.

De ella dice su secretario: "Fue... muy docta en latín, griego y matemática y muy leída en la Santa Escritura y en todo género de historia, y en extremo en la poesía... Después de venida a Portugal por ocasión de su dolencia, pasó los más principales autores de la medicina, de manera que cualquier letrado en todas estas facultades que venía a platicar con ella había menester venir bien apercibido, porque en todo platicaba muy sutil e ingeniosamente".

Se casó en 1510 con Juan Padilla, noble toledano. Desempeñó un importante papel en la política de su tiempo: intentó promover a su hermano, Francisco de Mendoza, a la sede arzobispal de Toledo; movió sus influencias para conseguir el cargo de gran maestre de Santiago para su esposo, y apoya la causa de los comuneros. Su participación en este movimiento fue decisiva, y dicen las crónicas que ella, precisamente ella, fue la instigadora de su esposo. En cualquier caso, durante estas revueltas adquirió enorme influencia en la ciudad, tanto que "en mentando a doña María de Toledo les hierve la sangre como a olla quando la ponen al fuego", dice el Capitán General D. Juan Ribera en una Carta a los gobernadores (29 de mayo, 1522). Ella designó autoridades municipales e implantó nuevos impuesto y contribuciones para la causa, y sus hombres de confianza recorrían las parroquias para mantener el ardor militar en la población. Tras la muerte de su marido en Villalar, María de Pacheco defendió con admirable temple la ciudad de Toledo. Obligada a claudicar, firma el 25 de junio un honrísimo acuerdo de rendición, por el que Toledo mantendría el nombre de "muy noble y muy leal", perdón para todos sus moradores y suspensión de daños y perjuicios hasta la llegada del Rey, y "que la ciudad conservaría íntegros todos sus fueros, franquicias y libertades".

Condenada a muerte en rigurosísimos términos (24 de enero, 1523), huye hasta Porto en 1521, seguida por sus fieles. Allí "adoleció de dolor de costado" y murió en marzo de 1531, y allí había ordenado que la enterraran, en el altar mayor de la catedral, en donde permanece, a pesar de que solicitó también ser trasladada a Villalar, junto a su marido.

Mary Carrillo

En teatro, se incorpora primero a la Compañía de María Bassó y Nicolás Navarro y en 1940 a la del María Guerrero, interpretando La florista de la reina, La santa hermandad y La santa virreina. En 1948, finalmente, forma su propia Compañía.

En 1958 vuelve al cine, con El pisito, de Marco Ferreri. En los años siguientes se suceden una serie de títulos notables, en los que Mari Carrillo despliega su gran capacidad artística especialmente en registros dramáticos, pero también en títulos de comedia.

Es madre de las actrices y humoristas Paloma, Teresa y Fernanda Hurtado.

Obras de teatro recientes

En busca de Marcel Proust (1978)
La vieja señorita del paraíso (1980), de Antonio Gala
La enemiga (1982)
Buenas noches, madre (1984), con Concha Velasco
La casa de los siete balcones (1989)
Los buenos días perdidos (1991), con su hija Teresa
Hora de visita (1995)

Cine (selección)

Marianela (1940), de Benito Perojo
El Pisito (1959), de Marco Ferreri
Nueve cartas a Berta (1966), de Basilio Martín Patino
Los chicos del Preu (1967), de Pedro Lazaga
Las Secretarias (1968), de Pedro Lazaga
El crimen de Cuenca (1980), de Pilar Miró
Gary Cooper que estás en los cielos (1980), de Pilar Miró
La colmena (1982), de Mario Camus
Entre tinieblas (1983), de Pedro Almodóvar
Akelarre (1984), de Pedro Olea
Los santos inocentes (1984), de Mario Camus
Más allá del jardín (1996), de Pedro Olea

Premios

- Premio Nacional de Teatro (1949 y 1961)
- Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes (1948 y 1982)
- Medalla de Oro de Valladolid (1955)
- Premio Carabelle de París (1956)
- Premio del Círculo de Escritores Cinematográficos (1959) por El pisito
- Premio de la Crítica de Barcelona (1963)
- Premio de Teatro de Avilés (1964)
- Premio York (1966)
- Premio Ondas (1969): Mejor actriz de televisión
- Premio del Círculo de Escritores Cinematográficos (1982) por La Colmena
- Premio Goya (1995): Mejor Actriz de Reparto por Más allá del jardín
- Premio de Teatro Miguel Mihura (1990)
- Premio de la Unión de Actores (1995) por su trayectoria profesional

Miguel de Cervantes Saavedra

Miguel de Cervantes Saavedra, novelista, poeta y dramaturgo español. Nació el 29 de septiembre de 1547 en Alcalá de Henares y murió el 22 de abril de 1616 en Madrid (fue enterrado el 23 de abril, y popularmente se conoce esta fecha como la de su muerte.

Es considerado la máxima figura de la literatura española. Es universalmente conocido, sobre todo por haber escrito El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, que muchos críticos describen como la primera novela moderna y una de las mejores obras de la literatura universal.

Se le ha dado el sobrenombre de Príncipe de los Ingenios.

Su padre, de ascendencia cordobesa y de antepasados gallegos, se llamaba Rodrigo de Cervantes y era cirujano. Su madre fue Leonor de Cortinas, de la cual apenas se sabe nada. Hay que notar que el apellido «Saavedra» no aparece en ningún documento temprano de Cervantes, ni lo usan sus hermanos. De nacimiento, habría sido «Miguel de Cervantes Cortinas». Sólo comenzó a usar el apellido «Saavedra» después de volver del cautiverio argelino - posiblemente para diferenciarse de un homónimo Miguel de Cervantes Cortinas, desterrado de la corte.

No existen datos precisos sobre los primeros estudios de Miguel de Cervantes, que, sin duda, no llegaron a ser universitarios. Parece ser que pudo haber estudiado en Valladolid, Córdoba o Sevilla. También es posible que estudiara en la Compañía de Jesús, ya que en la novela El coloquio de los perros elabora una descripción de un colegio de jesuitas que parece una alusión a su vida estudiantil.

En 1566 se establece en Madrid. Asiste al Estudio de la Villa, regentado por el catedrático de gramática Juan López de Hoyos, quien en 1569 publicó un libro sobre la enfermedad y muerte de la reina doña Isabel de Valois, la tercera esposa de Felipe II.

Se ha conservado una providencia de Felipe II que data de 1569, donde manda prender a Miguel de Cervantes, acusado de herir en un duelo a un tal Antonio Sigura, maestro de obras. Si se tratara realmente de Cervantes, ése podría ser el motivo que le hizo pasar a Italia. Llegó a Roma en diciembre del mismo año. Cervantes se imbuye del estilo y del arte italianos, y guardará siempre un gratísimo recuerdo de aquellos estados, que aparece, por ejemplo, en El licenciado Vidriera, una de sus Novelas ejemplares, y se deja sentir en diversas alusiones de sus otras obras.

Ingresa en el ejército al servicio de Giulio Acquaviva y después, bajo el mando de Miguel de Montcada, embarca en la Marquesa, galera que parte en 1571 hacia Lepanto, la Gran Batalla.

De ahí procede el apodo de el manco de Lepanto. La mano izquierda no le fue cortada, sino que se le anquilosó al perder el movimiento de la misma cuando un trozo de plomo le seccionó un nervio.

Rafael Canogar

Rafael Canogar (Toledo, 1935), es un pintor español, uno de los principales representantes del arte abstracto en España.

Discípulo de Daniel Vázquez Díaz (1948-1953), en sus primeras obras encontró la manera de alcanzar las vanguardias y, muy pronto, estudiar profundamente la abstracción.

Usó inicialmente un técnica escultopictórica: con sus manos arañaba o exprimía la pasta que hacía vibrar sobre fondos de colores planos. Era una pintura en la que el gesto inicial sale directamente del corazón. En este punto Canogar encarnó lo mejor de la pintura matérica.

En 1957 funda con otros artistas (A. Saura, M. Millares y Luis Feito), así como el crítico José Ayllón el madrileño grupo El Paso. Se ve influido por la Action painting. Defendieron, entre 1957 y 1960, una estética informal y la apertura de la España franquista a la escena internacional. El informalismo fue eminentemente la expresión de la libertad, de lo irrepetible y único, realizado con una caligrafía directa y espontánea. Obras eminentemente intuitivas y pasionales, realizadas con la urgencia que el tiempo, la edad y las teorías reclamaban. El informalismo fue para Canogar algo sustancial y místico, autoafirmación y autorrealización. Pero ese posicionamiento radical no podía, según Canogar, mantenerse indefinidamente sin «academizarse» e insuficiente para comunicar y expresar la tensión de la realidad, de la nueva conciencia social y política que despertaba en el mundo.

La tercera dimensión dio finalmente solución a la nueva obra, a su segundo período que, a partir de 1963 va, progresivamente, volviendo a la realidad de una figuración compleja cada vez más narrativa. La incorporación de nuevos materiales le permite su proyección en la realidad del espectador, con referencia explicita e ineludible intento de hacer participar a ese espectador de un drama colectivo. El crítico Vicente Aguilera Cerní escribió a propósito de estas obras de Canogar «Los temas no expresan opiniones, reflejan hechos, pero los hechos son dramas humanos, son imágenes cosificados donde lo humano, objeto y cantidad, adquieren jerarquía simbólica..»

En 1975 abandona este realismo y durante un periodo realiza obras eminentemente abstractas, un análisis de la pintura, del soporte, de la bidimensionalidad de la pintura. Pero Canogar necesita inventarse una nueva iconografía, recuperar la memoria y - en un homenaje a las vanguardias históricas- que realiza a través de la máscara, de la cabeza, del rostro, como representación del hombre que pierde su individualidad y se convierte en signo plástico, al mismo tiempo que percha donde colgar la pintura. Canogar hace de su trabajo, como parte estructural de su obra, la realidad del hombre que vive inmerso es sus propias contradicciones. En 1982 recibe el Premio Nacional de Artes Plásticas. Hay obras suyas en varios museos de arte moderno: Cuenca, Madrid, Barcelona, Turín, Roma, Caracas y Pittsburg (Canrnegie Inst.), etc.

San Juan de la Cruz

Nacido como Juan de Yepes Álvarez, de padre toledano y madre morisca torrijeña. Por problemas con la Inquisición tuvieron que huir para casarse en Medina del Campo y en el abulense pueblo de Fontiveros nació Juan, lo que no es óbice para que pasara parte de su infancia en Gálvez, de Toledo.

Desde primeros de diciembre de 1577 y hasta el 15 de agosto de 1578 estuvo encerrado en "su celdilla" sin más luz "que la que entraba por una gatera o saetera" en el toledano covento del Carmen calzado. Fue en estos meses cuando escribió, por lo menos en primeros versos, las sublimes liras del Cántico Espiritual. Su huida de la celda, tan verdadera como inverosímil, le llevó a buscar cobijo en el convento de San José, fundación de Santa Teresa.

Santa Teresa de Jesús

De su Vida dejó escrito lo suficiente ella misma para intentar enmendar la plana. Conformémonos, pues, con algunas notas biográficas y con la anotación de su relación con Toledo.

Su abuelo paterno Juan tenía una tienda de telas en Gálvez, de donde la trasladó a Ávila, ciudad en la casó a sus hijos con familias hidalgas. Uno de ellos fue Alfonso, padre de Teresa y conocido como "el toledano" casó con Beatriz de Ahumada. Antes de cumplir veinte años, Teresa ingresó como novicia en las Carmelitas de Ávila.

Una visión que tuvo de las penas del infierno le llevó a entregarse a la reforma de su Orden. Así comienza la época de su incesante actividad, y con ella la de sus trabajos, sufrimientos y persecuciones de toda índole.

Muere el mes de octubre de 1582. Fue beatificada en 1614 y canonizada por Gregorio XV en marzo de 1622. El 27 de septiembre de 1970 es proclamada "doctora universal de la Iglesia".

Su relación con Toledo se inicia inesperadamente en 1562, cuando viene a consolar a doña Luisa de la Cerda, moradora de la "Casa de Mesa", que había quedado viuda recientemente. Pero resultará una relación intensa y afectiva y de enorme interés literario. Aquí fundará conventos, escribirá libros, cartas, y permanecerá recluida durante año y medio.

En esa noble casa tuvo lugar el encuentro con el P. García de Toledo, que le aconsejó poner por escrito y con detalle todos y cada uno de los favores que había recibido de Dios. Así surge la verdadera redacción (hay otras anteriores) del Libro de la Vida, que entregó al sacerdote el mes de julio de ese año. Vuelve a Toledo en febrero de 1568, llamada otra vez por doña Luisa de la Cerda, ahora para fundar el convento de las Carmelitas Descalzas en Malagón, regresa de nuevo para fundar el monasterio de las Carmelitas en la ciudad, pero la licencia se hizo esperar hasta mayo de 1569.

Luego sale hacia Pastrana para fundar allí otro convento. Regresa a Toledo, pero pronto se marcha a Ávila.

Una vez que recibió una orden del General de los Carmelitas de retirarse a uno de los conventos fundados por ella, eligió el de Toledo. Por último, una grave enfermedad la obligó en 1580 a prolongar su estancia toledana. En fin, aquí, en el "monesterio de San Josef" acaba el libro de Las Fundaciones y empieza el de Las Moradas o Castillo interior. Además, escribió gran parte de su Vida, un número abultado de Cartas, el relato de gran parte de las Fundaciones , su Modo de visitar los Conventos, Exclamaciones del alma a Dios, una de sus Relaciones y un "Vejamen".

Victorio Macho

Nació este escultor español el 23 de diciembre de 1887, en Palencia. Se formó en la madrileña Escuela de Bellas Artes de San Fernando. Impulsado por un ideal de restauración nacional originado en el ideario de la generación "del 98", realizó numerosas excursiones por las tierras castellanas.

De su exilio americano en 1937 regresó en 1952, y en al años siguiente ya estaba viviendo en Toledo, "donde, desde mis dieciséis años, había soñado tener una casa, un estudio". En efecto; su primer encuentro con la ciudad del Tajo se había producido medio siglo antes.

Practicó un realismo robusto y esquemático sobre la arcilla y el bronce, sobre la piedra y el mármol, materiales que quería convertir en seres que viven y sufren y reveladores de los secretos del alma. De su amplia obra destaca en España, el grandioso Cristo del Otero, la fuente monumental de Ramon y Cajal, del Retiro de Madrid, y las estatuas de Pérez Galdós, sentado también en el Retiro, del poeta Tomás Morales y de Concha Espina, así como el mausoleo de Menéndez Pelayo (Catedral de Santander).

En su Museo toledano se encuentra la estatua sedente de su madre y el estremecedor sepulcro de su hermano, los bustos de Marañón y de Menéndez Pidal, y diversos retratos, entre los que sobresale el de Miguel de Unamuno y su juvenil autorretrato que le abrió el camino del arte. En varios países americanos sus obras decoran las plazas y avenidas.

"-Toledo es para mí la síntesis de todo lo español racial y esencial" dijo Macho con decisión cuando trajo consigo toneladas de equipaje a su nueva casa en la Roca Tarpeya.

La ciudad de Toledo le distinguió con el nombramiento de "Hijo adoptivo" en 1955.

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