Torre de San Cipriano

La Iglesia Parroquial de San Cipriano, llamada también de San Cebrián, fue una de las primitivas fundaciones de Toledo. En 1125 la iglesia se cita como parroquia latina, aunque se piensa que en origen pudo ser mezquita, pues lo sugiere su disposición, precedida por un patio, que después se utilizó como cementerio.

Entre los años 1612 y 1613 la iglesia sufre una gran transformación y es don Carlos Venero y Leyva, canónigo de Toledo y capellán de Reyes Nuevos, quien promueve las obras. Las trazas del nuevo proyecto correspondieron a Juan Bautista Monegro, siendo el alarife Juan de Orduña.

 

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