Toledo y el Greco

Nació en Creta en 1541, con el nombre de Domenico Theotocopoulos, donde comenzó pintando iconos ortodoxos.

De allí, a sus veintiséis años, viajó a Venecia, donde conoció bien los trabajos de Tiziano, Tintoretto, Bassano o Veronés. Posteriormente pasó varios años en Roma. Hacia 1575 decide venir a España con el propósito de trabajar, como tantos otros artistas, en la decoración del recién iniciado Monasterio de El Escorial.

Gracias a su amistad con el deán de la Catedral Primada don Diego de Castilla, venía ya con su primer encargo, el de realizar los tres altares con sus correspondientes pinturas en el toledano convento de Santo Domingo el Antiguo.

De los cuadros originales quedan los dos Santos Juanes del altar mayor y la Resurrección de Cristo ante San Ildefonso en el lateral.

Poco después, la sede primada le encarga el Despojo de las vestiduras de Cristo sobre el Calvario (1577-1579) posteriormente conocido como El Expolio, que preside el neoclásico altar de la sacristía catedralicia. Fue una obra muy polémica, porque la Contrarreforma exigía presentar a Jesús torturado, humillado al ser desnudado públicamente, sufriendo dolor humano, mientras que El Greco lo muestra sobrehumano, vestido con una túnica de brillante color rojo.

En 1580, pinta para El Escorial el Martirio de San Mauricio y las tropas tebanas, pero su personal manera de presentar no agradó al prior del monasterio ni al monarca. El cuadro "no invitaba a rezar". Así que el artista cretense no recibiría más encargos de la Casa Real y viviría el resto de su vida en Toledo, en la antigua residencia de los Marqueses de Villena.

Era un hombre culto y con inquietudes intelectuales, como lo demuestran las numerosas y largas anotaciones que hacía en sus libros de arte, como los tratados de Vitrubio y los de Vasari.

Hizo amistad con lo más selecto y culto de la sociedad toledana (doctores, poetas, médicos, el alto clero) de la que recibía la mayoría de sus encargos.

En el Entierro del Señor de Orgaz (1586) cuadro pintado con la ocasión de la victoria judicial del párroco de la iglesia de Santo Tomé contra los habitantes de dicha villa, quedaron retratados estos personajes, formando el cortejo fúnebre. Es obra suya también el altar de la toledana capilla de San José.

Otro importante encargo eclesiástico fue el proyecto del altar en la iglesia del Hospital de Tavera, en cuyo museo se conserva la única escultura conocida del artista, un Cristo Resucitado, que debería estar suspendido por encima del Sagrario con hilos invisibles.

En el famoso cuadro de Vista y plano de Toledo, custodiado en el museo del pintor, ese edificio, situado fuera de las murallas, ha sido colocado sobre una nube que así permite su presencia junto al resto de la ciudad. Se conserva la explicación manuscrita que da el pintor de tal composición. También se pueden admirar sus obras en otros lugares de la enorme diócesis toledana, como es el Hospital de la Caridad en Illescas o el Monasterio de Guadalupe. Quiso que su hijo también fuera pintor, pero Jorge Manuel se decantó por la arquitectura, dejando varias muestras de su quehacer en Toledo. Al morir El Griego, que así era conocido, en 1614, fue enterrado en el convento de Santo Domingo el Antiguo. Sin embargo, debido a la venta de la cripta donde reposaban sus restos, y a tenor de la expresa intención de su hijo de trasladarlos a la Iglesia de San Torcuato, no hay certeza absoluta que sigan en ese lugar. La iglesia de San Torcuato fue demolida en 1868, perdiéndose la posibilidad de averiguar la verdad.

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