Sinagoga del Tránsito

El edificio es en sí una síntesis de las tres culturas y exponente de la tradicional ya asimilación de la arquitectura local por las comunidades judías. La estructura es sencilla y obedece a las necesidades básicas de su vida espiritual, con el nicho en el muro sagrado, hekal, y la galería de mujeres.

La Gran Sala de Oraciones es un salón palaciego gótico, decorado con riquísimas yeserías propias del arte islámico cordobés, cuya cabecera presenta un triple arco polilobulado almohade, para guardar los rollos sagrados. Está cubierto por un impresionante artesonado de "par y nudillo".

La compleja decoración combina elementos vegetales con geométricos, inscripciones hebreas y repetido escudo del rey castellano. Tanto las yeserías como la techumbre conservan en parte la original policromía medieval. La luz entra en la sala tamizada por celosías de yeso.

Su fundación se debe a Samuel Leví y al especial privilegio del rey Pedro I de Castilla, agradecido por el apoyo prestado por los judíos toledanos en las luchas fratricidas con los Trastámara, a mediados del siglo XIV. Entonces el tesorero real aún no había caído en desgracia que le llevó a la muerte en la cárcel, ni el rey sospechaba que moriría asesinado por su hermanastro...

Las salas adyacentes y el recuperado patio albergan hoy muestras de la ininterrumpida presencia judía en España desde los albores de la historia, así como elementos de la cultura sefardí, es decir, de los judíos españoles esparcidos por el mundo, después de su expulsión en 1492

 

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