Restos Romanos de Alfonso X

Conocidos popularmente en la ciudad como “los sótanos de Hacienda”, su descubrimiento tuvo lugar en 1628, según recoge Julio Porres, con ocasión de la construcción del actual edificio por parte de la Compañía de Jesús, pa. En 1918, se produjo su “redescubrimiento”, cuando el arquitecto de la Delegación de Hacienda, Álvaro González Sanz, dibujó los restos, realizando una planta y secciones de los restos arqueológicos, siendo utilizados entonces como trastero del edificio.

La intervención, llevada a cabo en dos fases ha permitido conocer con detalle todo el complejo constructivo, formado por tres galerías abovedadas paralelas - la del centro de menor amplitud- que en su flanco meridional se abren a una nueva galería transversal, de nuevo abovedada y de mayores dimensiones que las anteriores.

También se ha podido comprobar como la galería central del complejo tiene su continuación en la galería documentada bajo el hipocausto de las termas de la Plaza de Amador de los Ríos, por lo que podemos indicar que nos encontramos ante los restos de la red de suministro hídrico a un complejo termal de gran entidad, cuya cronología podríamos fijar a finales del siglo I d.C.

 

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