Posada de la Hermandad

El edificio fue levantado como sede y cárcel de la Santa Hermandad, organización de origen medieval, de ganaderos para proteger los caminos y los campos de bandidos y ladrones.

Los Reyes Católicos la institucionalizaron. Quedó disuelta a finales del siglo XVIII, y es cuando se vende el edificio y transforma en posada que le da el nombre. La portada, típica del gótico-mudéjar toledano, se adorna con las señas de la Hermandad: dos "cuadrilleros" o ballesteros, que flanquean al escudo de madera de los Reyes Católicos.

Es el único edificio conservado de aquella época de arquitectura civil y uso público, sin que haya tenido nunca carácter religioso. Destaca un gran salón en la planta superior, antigua sala de juicios, decorada con pinturas murales, repitiendo el motivo de los ballesteros.

En los sótanos se conservan las mazmorras, con tres celdas abovedadas que salen a un profundo patio de luces, siendo la estrecha escalera el único acceso y la imposible salida.

En la actualidad, acoge un Centro Cultural Municipal y otros usos administrativos.

 

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