Palacio universitario de Lorenzana

Es de los pocos edificios en Toledo que se construyó en muy pocos años y obedece entero a la idea de un sólo arquitecto, sin la tan característica superposición de épocas y estilos.

Al separarse la Universidad del Colegio de Santa Catalina, resultó ser necesario dotar aquella de instalaciones adecuadas. El ilustrado cardenal Lorenzana compró las casas de la Inquisición y sus vecinas y encomendó la obra al arquitecto catedralicio Ignacio Haan muy a finales del siglo XVIII.

El poco espacio para tan magna obra obliga a una ingeniosa solución de construir una doble escalinata pegada a la fachada para hacer una entrada digna desde el primer piso. Es donde se encuentra la grandiosa portada de cinco vanos, con monumentales columnas jónicas y decoración escultórica, que dan paso a un patio columnado.

El paraninfo está cubierto por una bóveda de medio cañón decorada con floridos casetones. Un gigantesco escudo del fundador, flanqueado por dos ángeles tocando el clarín de la fama, obra de Salvatierra, constituye el colofón de este magnífico ejemplo de arquitectura neoclásica.

Tras el cierre de las universidades provincianas en España en 1845, se convirtió en el Instituto provincial de enseñanza media. Actualmente ha vuelto a su destino original, siendo sede del Vicerrectorado toledano de la Universidad de Castilla La Mancha

 

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