Palacio de Fuensalida

Situado en el Plaza del Conde, junto a la iglesia de Santo Tomé, ocupa prácticamente todo el único flanco edificado.

Actualmente es la sede de la Presidencia de la Junta de Castilla-La Mancha, pero ya antes aquí gobernaba en nombre de su siempre ausente esposo el la bella Emperatriz Isabel de Portugal, ya que el viejo Alcázar no era residencia adecuada. Por sus salas debió corretear el futuro Felipe II y sus dos hermanas, futura reina de Portugal una y emperatriz otra.

Fue levantado por el primer señor de Fuensalida ya a mediados del siglo XV, don Pedro López de Ayala. El edificio es un ejemplo característico de los palacios mudéjares, realizado a base de ladrillo, mampostería, madera y yeso, articulado en dos pisos en torno a un patio rectangular, cuyos pilares de fuste octogonal están encalados y coronados con capiteles de decoración heráldica de los condes. La portada dintelada, realizada en mármol, es el elemento que destaca en su austera fachada, con escudos de los propietarios, siendo el prototipo de la arquitectura civil del gótico-mudéjar toledano.

En el zaguán pende el escudo en terciopelo de la emperatriz, el original que trajo consigo en 1525. En este palacio murió de parto Isabel el 1 de mayo de 1539 y su hijo, entonces de 11 años, tuvo que presidir la salida del cortejo fúnebre hacia Granada, ya que su padre, roto de dolor, se encerró en el convento de la Sisla durante semanas. El duque de Gandía se ocupó de tan triste traslado de su amada reina renunciando pocos años después a la vida mundana. Llegó a ser el tercer superior de los Jesuitas y hoy lo conocemos como San Francisco de Borja.

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