Iglesia de Santiago del Arrabal

Esta iglesia es considerada como una de las mejores muestras del arte mudéjar en Toledo, con sus muros de mampostería con verdugadas de ladrillo, la entradas enmarcadas en arcos de herradura dentro de arcos polilobulados y la torre exenta, cuyo primer cuerpo es indudablemente anterior al resto, ya del siglo XIII.

Los dobles arcos ciegos de ladrillo que recubren los tres ábsides son de medio punto, apuntados y polilobulados. En el interior, en el muro norte del crucero se observan pequeños recuadros sobre los rosetones con la Mano de Fátima.

La techumbre es de madera, con inscripciones árabes. Sin embargo, los arcos de las altas naves son apuntados, a estilo gótico, al igual que la bóveda ojival del crucero.

El retablo del ábside central es una magnífica muestra del Renacimiento, con decoración plateresca, obra de Francisco de Espinosa, que narra la vida de Cristo y de Santiago. Desde el ricamente decorado púlpito de esta iglesia San Vicente Ferrer consiguió en 1405 enardecer los ánimos de los fieles hasta el punto de llevarlos a ocupar y cristianizar por fuerza la sinagoga hoy conocida como Santa María la Blanca.

En esta iglesia se conserva la imagen procedente de la Ermita de la Virgen de los Desamparados. Las restauraciones y obras de urbanismo en la segunda mitad del siglo XX dejaron la iglesia exenta, libre de las construcciones adosadas a lo largo de los siglos, que hacían unión con la Puerta de Bisagra.

 

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