Iglesia de las Santas Justa y Rufina

Según los documentos existentes, su fundación se debe al visigodo rey Atanagildo, allá por el año 555. Casi nada queda de aquella primera estructura que mayor número de fieles acogía durante la dominación musulmana.

Tras un fortuito incendio en 1537 quedó reedificada completamente, en estilo grecorromano, presentando planta de cruz latina con una amplia nave con un ábside poligonal, tribuna a los pies y capillas laterales. El techo es una excelente armadura de estilo mudéjar. El único vestigio del templo primitivo debe ser la pilastra visigoda al exterior, sobre la que descansa un arco de herradura de tipo califal.

Las últimas restauraciones descubrieron en su fachada una inscripción árabe aludiendo a la consagración del templo. La portada es sencilla con las tallas de sus patronas, de estilo clasicista.

Desde este templo sale preludiando la Semana Santa la silenciosa procesión de la Virgen de la Soledad, protagonizada exclusivamente por mujeres enlutadas.

 

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