Hospital de Santa Cruz

La construcción del hospital se debe a la voluntad del Cardenal don Pedro González de Mendoza, acorde con el espíritu de la época. Los Reyes Católicos fundaron el hospital en Santiago de Compostela.

Los hospitales medievales eran insalubres salas comunes, de reducidas dimensiones, destinados a la asistencia a transeúntes desamparados y desvalidos, así como a la recogida de niños abandonados. Las nuevas ideas de higiene, con la importancia de la limpieza, el sol y espacios bien ventilados llegaban de Italia. La novedad era la planta de cruz griega y cuatro patios cuadrados con galerías alrededor.

La estructura del hospital toledano no es plenamente renacentista, sólo llega a tener dos patios y la portada que no ocupa el centro de la fachada constituye un rasgo todavía medieval.

También la ornamentación de tipo plateresco está demasiado concentrada, con las ventanas que casi se sobreponen a la portada, lo cual demuestra el conocimiento de los elementos pero no su correcta distribución. La construcción modificó el entorno, abriendo una amplia explanada delante de la fachada. Los arquitectos iniciales fueron Antón y Enrique Egas, a los que sucedió Alonso de Covarrubias.

El zaguán de entrada está cubierto con bóvedas góticas, mientras que las crujías del cuerpo principal presentan bellos artesonados con casetones de madera. El crucero se abre a los dos pisos y detrás de él se encontraba la capilla. Las techumbres del piso superior presentan lazos y tirantes.

Destaca la gran escalera renacentista en el patio, que comunica la planta baja con la primera. Es de tres tramos, cubierta con artesonado y revestida con compleja ornamentación, con grutescos, heráldica, entre otros elementos.

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