Ermita de la Virgen de la Bastida

Ubicada en un bello paraje del pinar en la carretera de Argés, era el primer santuario de la comunidad franciscana, trasladada a finales del siglo XV al recién construido monasterio de San Juan de los Reyes. Uno de los sitios más visitados de La Bastida es la «cueva», donde, según la tradición vivió y murió en soledad la beata Ana María, citada también como Mariana de Jesús, en el siglo XVII.

Es célebre su tradicional romería, el segundo fin de semana de mayo, culminada el domingo con la procesión por los parajes boscosos alrededor de al ermita. El viernes anterior tiene lugar el tradicional almuerzo de patatas con conejo, seguido más tarde por degustación de migas y limonada.

Durante la fiesta, se toman trozos calizos de la cueva y se introducen en la boca para quitar todos los dolores de ésta parte del cuerpo.

La ermita es de estilo popular, con una sola nave de bóveda de cañón y el característico suelo de baldosa en damero y un patio con un moral centenario, donde se celebran las típicas subastas, quínolas y convites.

Al quedar destruida la talla original durante la Guerra Civil, en 1942 Mariano Guerrero Malagón hizo una nueva imagen de vestir de la Virgen de la Bastida, utilizando su habitual recurso de tomar a su esposa Esperanza como modelo.

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